Reflexiones

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viernes, 27 de diciembre de 2013

Haim y su familia - Camboya 1970

A lo largo de la noche los miembros de la familia de Haim se consolaron unos a otros. Sabian que solo les quedaban algunas horas de vida sobre la tiera. Los soldados comunistas de camboya los habian amarrado a todos juntos, y los obligaron a acostarse sobre la hierba
Temprano ese dia, haim y toda su familia habian sido detenidos con el fin de ser ejecutados.Debido a que todos eran Cristianos, los comunistas. Los consideraban como “mala sangre“ y, por lo tanto, “enemigos de la gloriosa revolucion“

Durante las horas. De la mañana fueron obligados a cavar sus propias tumbas. Los asesinos fueron generosos: permitieron a sus victimas un momento de oracion en preparacion para la muerte. Los padres y los hijos se tomaron de las manos y se arrodillaron juntos cerca de la tumba abierta.
Despues que su familia termino de orar, haim exhorto a los comunistas y a todos los espectadores a que se arrepintieran y aceptaran a Cristo Jesus como salvador.
De pronto, uno de los hijos menores de haim brinco sobre sus pies y escapo velosmente, y desaparecio en el bosque.

Haim estaba asombrosamente tranquilo mientras persuadia a los soldados para que no persiguieran al chico, sino que le permitieran llamarlo para que regresara. Mientras la familia permanecia arrodillada, el padre le rogaba a su hijo que regresara y muriera junto a ellos.
“Piensa, hijo mio“, le decia en voz alta, “se podra comparar algunos dias que le robes a la vida como fugitivo en este bosque, con el unirte a tu familia alrededor de esta tumba y ser libre por siempre en el paraiso?“
El chico regreso llorando.
Haim dijo a sus verdugos “ahora estamos listos para irnos“. Pero ninguno de los soldados se atrevio a matarlos. Finalmente,llego un oficial que no habia presenciado la escena, y disparo a los cristianos.

extraído de: dc Talk y la Voz de los Martirez - Locos por Jesús.

lunes, 3 de junio de 2013

PADRE ETERNO, Eres bueno más allá de todo pensamiento, Pero yo soy vil, detestable, miserable, ciego; mis labios están prestos a confesar, pero mi corazón es lento para sentir, y mis caminos son renuentes a enmendar. A ti traigo mi alma; quebrántala, hiérela, inclínala, moldéala. 

Desenmascara ante mí la deformidad del pecado, para así aborrecerlo, odiarlo y huir a ti. Mis facultades han sido un arma de revuelta en contra tuya; como un rebelde, he dado mal uso a mi fuerza, y he servido al repugnante adversario de tu reino.

Dame gracia para lamentar mi necia insensatez, Concédeme conocer que el camino de los transgresores es duro, que las sendas del mal son sendas de maldición, que apartarse de ti es perder todo bien.

He visto la pureza y belleza de tu perfecta ley, la felicidad de aquellos en cuyo corazón ésta reina, la tranquila dignidad del andar al que nos llama, y sin embargo, violo y menosprecio sus preceptos.

Tu Espíritu de amor lucha dentro de mí, me trae advertencias de la Escritura, habla por medio de providencias sorprendentes, me atrae con gemidos secretos, y sin embargo, escojo voluntades y deseos para mi propio daño, le ofendo y contristo de manera impía, y le provoco a abandonarme.

Lloro y lamento todos estos pecados, y por ellos pido perdón. Obra en mí un arrepentimiento más profundo y duradero; Dame la plenitud de un dolor piadoso que tiemble y tema, y que también confíe y ame, que sea siempre poderoso y siempre seguro; Concede que a través de las lágrimas de arrepentimiento, yo pueda ver más claramente el brillo y las glorias de la cruz de salvación.

Por Arthur Bennett -El valle de la visión

sábado, 1 de septiembre de 2012

miércoles, 23 de noviembre de 2011


Una vez había un hombre que fue a una isla lejana. Allá le contaron de un tianguista llamado Juanito, quien llegaba frecuentemente a la misma isla y pagaba una dote de 8 vacas por su esposa. Con dos o tres vaquitas hubiera comprado una esposa más o menos, con cuatro o cinco vacas hubiera conseguido una estupenda mujer. ¿OCHO VACAS?. Por qué, usted pregunte. ¡Imagínese, por ocho vacas uno podría conseguir a la más hermosa de las mujeres, de todas las que han existido!. En verdad Sarita era muy fea, flaquita. Los de la Isla Kiniwata dijeron a la visita. Ella caminaba agachando la cabeza, arrastrándose con sus hombros encogidos. Ella en verdad se espantaba de su propia sombra, se decían. Me imagino que Juanito Lingo la amaba muchísimo y por esto no le pareció mucho pagar las 8 vacas. En verdad, le dijeron. Es por lo mismo que se ríen los demás en la isla cuando hablan de Juanito Lingo el tianguista. Les da risa pensar que el más astuto de los tianguistas, hubiera pagado 8 vacas por la hija de un aburrido Sam Karoo.  ¿Pero cómo es?.... nadie en verdad sabe, pero todo el mundo pregunta. Si todos en Kiniwata que conocieron a Sam Karoo le dijeron que no debía pedir más de 3 vacas por su hija, y si le tocaba fuerte el regateo, que terminara aceptado 2 vacas por su hija. Pero cuando llegó Juanito el tianguista a la casa de Sam Karoo aquel día, le dijo al viejo. “Papá de Sarita” “¡YO TE OFREZCO OCHO VACAS POR TU HIJA!”. La visita fue de la Isla Kiniwata, y pasó a Nurabandi. 
Él preguntaba cómo llegar a la casa de Juanito el tianguista. No notó risas o falta de respeto de los conciudadanos, los Nurabandianos, cuando preguntaba “¿dónde vive el joven Lingo, el recién casado?”. Y cuando se presentó al joven tianguista, serio, alto, él me dio una bienvenida cordial, calurosa, y me pasó dentro de su casa hasta la sala. El visitante admiraba mucho que los mismos Nurabandianos habían respetado al joven tianguista por su trueque de compra-venta de la hija de Sam Karoo por 8 vacas. Cuando a solas platicaron, le preguntó Juanito: “¿A poco tuviste interés en mi asunto y por esto llegaste a Nurabandi, nuestra isla?”. ¡Sí!. “¿Y qué te dijeron de mí en la isla de mi suegro?”. “¡Pues me dijeron que si hay algo que yo necesite, usted es el mejor tianguista y consigue todo a buen precio!”. “¿Sabes que mi esposa es de Kiniwata?”. “¡Sí, eso también me dijeron!”. ¿Y qué te dijeron de ella, allá?. “No mucho”. No, en verdad, “dime qué te dijeron de mi esposa”.
Pues…. ellos dicen…. que (en este momento no estaba preparado para tal pregunta del joven tianguista). Pues…. sí me dijeron que se casaron hace poco y fue una fiesta alegre y bonita, ¡eso me dijeron!. “¿Y qué más te dijeron?” (preguntó Juanito) mirándolo con sus ojos ya medio cerrados penetrando su vista, sabiendo bien que le habían contado más.  Caray hombre, me dijeron que te casaste con una mujer y pagaste una dote absurda “¡OCHO VACAS!”. Se paró, esperando que Juanito le contestara. “¿Ellos todavía no saben por qué PAGASTE OCHO VACAS?”. Ellos no saben…. “¿QUÉ?”, replicó Juanito.
Juanito “¿por qué en verdad terminaste pagando ocho vacas por ella?”. En la isla de Kiniwata todo el mundo debe saber por qué pagué 8 vacas por ella. Juanito empezaba a hablar, inclinándose para atrás, llenando sus pulmones de aire, erguido y orgulloso. “¡Siempre y para siempre ellos van a hablar de una dote pagada por Juanito Lingo de ocho vacas por Sarita!. Mire no más (pensaba dentro de si la visita). “Pura vanidad”. “Sí”. Fue vanidoso Juan Lingo y por eso pagó 8 vacas. En ese momento entró Sarita a la sala. Él la observaba mientras ella ponía un arreglo de flores sobre la mesa. Sarita se paró, fijándose en los ojos de la visita, dándole una sonrisa y salió en forma majestuosa y la visita palideció. Ella en verdad era la mujer más fina que había contemplado. Caminaba alrededor del cuarto como si fuera una princesa real con su cabeza en alto y digna. La chispa que llevaba en sus ojos lo decía todo, ella estaba muy orgullosa, y tenía razón para sentirse así. Volteó la vista el huésped para mirar nuevamente a Juanito. “¿Claro que si, tú la admiras.. verdad?”. Sí, sí en verdad, contestó la visita, con un suspiro. “¡Pero no es la misma Sarita de Kiniwata!”. Ella no parece la misma Sarita de quien me contaban en Kiniwata.  “¿Cómo no va a ser la misma Sarita de Kiniwata?”, contestó Juanito. Tal vez no te parece así por la forma en que te lo contaron allá. Sí, a mi me dijeron que era muy fea, flaquita, y que tenía miedo de su propia sombra. Todos dicen que fuiste engañado por Sam Karoo el papá y se burlan mucho de ti. “¿Tú piensas que ocho vacas fueron muchas las que yo pagué por ella?”, preguntó Juanito con una mirada de orgullo. “¡No, ocho vacas no eran demasiado!”… pero como ahora está tan cambiada y diferente de cómo la describían allá, dijo la visita. Míralo de esta manera, decía Juanito a su huésped. “¿Qué le significaría a una mujer saber que su marido regateó y ofreció lo más barato para obtenerla?”. Después, cuando las mujeres se juntan y hablan, una de ellas dice “¿no sabes cuanto pagó mi marido para obtenerme a mí?. Y luego otra dice, “Por mi, mi marido pagó cuatro vacas” y una más dice “Por mí…seis”. “¿Cómo va a sentirse la mujer que fue conseguida por tres, dos.. o hasta UNA SOLA VACA?”. “¡Yo no voy a permitir que esto sucede con mi Sarita!”. La visita habló, “¿entonces, sólo pagaste 8 vacas para que Sarita pudiera sentirse feliz?”.
“¡Si, yo quería que mi Sarita estuviera muy feliz!”. Todos ahora me dicen que ella es diferente, esta tal vez es la verdad. Muchas cosas pueden hacer que una mujer cambie. Pero lo que más importa, no es lo que pasa afuera, sino lo que nos pasa adentro. La cosa que más cambió a mi Sarita es lo que ella empezó a opinar de ella misma. Mientras ella vivía en Kiniwata creía que no valía nada. Pero ahora ella sabe que vale más que todas las demás mujeres de las islas.  La visita pensándolo todo, contestó: Entonces lo que usted quería…. Lo interrumpió Juanito diciendo: “¡YO QUERÍA CASARME CON SARITA Y NADA MÁS!”. Pero, decía la visita. Pero…. “¡Yo quería una esposa de ocho vacas!”



Anónimo 

lunes, 4 de enero de 2010



“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” 1 Reyes 19: 4

En la vida hay momentos en los que hacemos grandes cosas delante de Dios, esos momentos son tan especiales porque sientes como el respaldo de Dios ha estado contigo, claro, si después de matar a cuatrocientos cincuenta profetas de baal, ¿Cómo no has de sentirte respaldado por Dios?

Pero aun después de esas enormes victorias, vienen a nuestra vida momentos de soledad, momentos en los cuales nos menospreciamos a nosotros mismos. Momentos en los que desfallecemos.
Pareciera ilógico pensar que después hacer un milagro para una viuda, orar para que lloviera, comprobar que Jehová Dios era el verdadero a través de consumir con fuego un altar lleno de agua y matar a cuatrocientos profetas de Baal, alguien se puede sentir sin fuerzas. Pero es la realidad muchas veces de nuestra vida.
Amigo mío, posiblemente tu estés pasando por momentos de soledad ministerial, que después de ser usado tremendamente por Dios, ahora te sientes derriba, sientes que no eres mejor que los demás. Pareciera que todo lo que Dios ha hecho en tu vida, en este momento no tiene un sentido.
Pues quiero decirte que Dios jamás te ha abandonado, que la debilidad humana te lleva a pensar que estas solo, que la falta de comunicación con tu Padre de a alejando de ser sensible a su presencia.
Quiero decirte que Dios es tan lindo que aun cuando te menosprecies y desees morir, el te buscara para alimentarte y darte descanso para que recobres tus fuerzas.

“Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios” (v. 5-8)

Es lindo ver como el Ángel de Jehová esta ahí para fortalecerlo y animarlo, así mismo Dios no dejara morir a sus siervos, El estará ahí mostrándose como el Dios que levanta muertos y los hace mejor de lo que ellos mismo pensaron que podrían llegar a ser. Elías tuvo el privilegio de no experimentar la muerte física, puesto que fue arrebatado al cielo por un torbellino de fuego.

Tu también puedes tener el privilegio de no experimentar la muerte física, cuando Él venga. ¿Imaginate que el viniera hoy? Que lindo seria ser levantados por nuestro Salvador en los cielos.

Recuerda, aun en los momentos que crees que estas solo, ahí estaré dice el Señor.

Autor: Enrique Monterroza



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